3 consejos para desarrollar discursos efectivos.

Yo soy de ponerme roja en seguida. Roja, si me da algo vergüenza. Roja, si miento. Roja, si me enfado. Roja, si bebo una copa de vino… y eso, cuando se es blanca como la porcelana, no hay forma de esconderlo. Así que podéis imaginaros como estaba el día que me puse a hablar en público por primera vez.

¿Vosotros habéis hablado alguna vez en público? ¿Os acordáis de vuestra “primera vez”? Yo sí… con horror!!! Recuerdo a mi jefe pidiéndome que diese un curso ¡Casi me da algo! Mi cara debió ser un “poema” porque hasta me preguntó si tenía algún inconveniente. “No, para nada. (silencio incomodo)”. Ya han pasado unos “cuantos” años y reconozco que se me sigue acelerando el pulso los primeros minutos… pero he aprendido a controlar la adrenalina que me produce enfrentarme al público.

A la hora de preparar una ponencia, es fundamente trabajar nuestro discurso (repasándolo, corrigiéndolo y practicándolo mil veces) y su presentación no solo desde el punto de vista informativo o técnico, si no también desde el punto de vista de la comunicación. ¿Qué hago? ¿Cómo lo hago? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Qué hago para alcanzarlo? ¿Cómo hago para captar la atención de los oyentes?

Existen tres claves:

  • Hacer que el oyente se sienta importante.
  • Captar su atención.
  • Mantener la expectación durante todo el discurso

 

PRIMERA CLAVE: Hacer que el oyente se sienta parte importante de la ponencia.

Nuestros oyentes necesitan sentirse parte importante del evento a fin de “acercarse” emocionalmente a nosotros. Empezar agradeciendo su presencia, de forma sincera, es un buen comienzo. Si además nos preocupamos en investigar quien es nuestra audiencia (sector, intereses comunes, etc) y adaptamos nuestro discurso a ellos, también nos hará ganar puntos. La guinda final, la pondrá que sepamos integrarlos en el discurso, hablando de “nosotros” mejor que de “mi” o “vosotros” y haciendoles participar en el argumento mediante preguntas o imperativos.

En el caso de grupos pequeños es una premisa ineludible investigar quienes son nuestros oyentes, saber a que se dedican y conocer su nombre. Además, podemos prever unos cartelitos o pegatinas para que cada cual escriba su nombre y se mantenga identificado durante la presentación, especialmente si está previsto que participen activamente. ¿Para qué? Para poder dirigirnos a ellos por su nombre. El nombre propio es la palabra que más nos gusta oír así que ¡usémoslo en nuestro beneficio! Que Sergio nos pregunta algo, contestémosle personalizando la respuesta. “Gracias por tu pregunta, Sergio. Pues…”. La empatía que sienta hacia nosotros, cambiará si se siente “único” en vez de uno más.

SEGUNDA CLAVE: Captar la atención de nuestros oyentes.

En realidad, captar la atención de nuestros oyentes no es difícil; de hecho, al principio los ojos de todos ellos están “clavados” en nosotros, esperando a que comencemos hablar. La cuestión está más bien en ser capaces de mantener dicha atención durante toda la ponencia. Tres buenos consejos que a mi me funcionan muy bien son hablarles sobre ellos mismos, adecuar nuestro discurso a las características propias del grupo y apoyarnos en material visual que de valor añadido a nuestras palabras.

1)   Tratar cuestiones que de verdad interesen a los oyentes es una forma de involucrarles en nuestro discurso. Si lo que les vamos a contar no les “sirve”, desconectarán con facilidad. Benjamin Franklin decía “Cuéntame y olvidaré; enséñame y recordaré; involúcrame y aprenderé”.

2)   Modificar nuestro discurso para adaptarnos a nuestro público refuerza el punto anterior. No solo debemos contarles cosas que les vayan a beneficiar, sino que debemos hacerlo en la forma que mejor capten el mensaje: utilizar un vocabulario y jerga apropiada, usar ejemplos antes de teorías y desarrollar las ideas de forma sencilla.

  • Usar vocabulario y jerga apropiada>> Si no hemos podido prepararlo de antemano por no conocer a nuestra audiencia, tendremos que ir adaptándonos sobre la marcha pero es muy importante comunicarnos de forma efectiva: ni demasiado compleja (usando términos o conceptos inteligibles para el nivel social o cultural de quienes escuchan) ni demasiado básica (que parezca que les tratamos como tontos). Ambos casos provocan rechazo y falta de atención.
  • Evitar ideas abstractas>> Es más fácil comprender las ideas si son ejemplos. Steve Jobs de Apple era un genio en eso! En vez de decir que su nuevo iphone tenía 4Gb de memoria les contaba a sus clientes que el nuevo teléfono les permitiría guardar ¡y disfrutar! 10.000 canciones.
  • Desarrollar ideas sencillas>> Einstein decía que “si nuestro mensaje no podemos transmitirlo de forma totalmente clara, es que nosotros mismos no lo entendemos suficiente”. Si nuestra ponencia nos parece compleja a nosotros, que la hemos preparado, imaginad cómo les parecerá a quienes la van a oír una única vez. Esta es una cuestión a la que debemos prestar máxima atención; si nuestros oyentes se sienten perdidos, facilmente desconectarán.

3)   Usar material visual que apoye nuestro discurso. Este debe ser  esquemáticos (con muy pocas palabras, para que su lectura no distraiga), visuales (que enfaticen nuestro mensaje) y desarrollado  a partir del discurso (no a la inversa!!) para darle valor añadido.

Si el material es “denso” (balance completo de resultados, por ejemplo) deberemos valorar entregarlo como anexos que se puedan consultar más adelante ¡no durante nuestro discurso! salvo en aquellas partes que sean imprescindible para defender nuestra ponencia.

 

TERCERA CLAVE: Crear un discurso fácil de seguir.

Lo realmente importante a la hora de hacer una presentación con éxito es  crear un discurso ágil. Si nuestra ponencia causa fatiga (mental) por su complejidad, densidad o falta de ritmo,  la gente “desconectara” aunque no quiera.

1. Nuestra audiencia debe saber en todo momento hacia dónde se dirige nuestro discurso. No es lo mismo emprender una carrera cuando sabes dónde está la meta (tus esfuerzos están dirigidos en alcanzarla) que cuando corres sin saber a dónde vas y por lo tanto es más fácil que te “disperses”.

A mi me suele funcionar el comenzar presentación un “flash back” que sirva de gancho – como esas películas que empiezan por una escena “superemocionante” del final y luego va el “tres años antes…”: expongo mi idea principal en su punto más emocionante, anticipando parte del desenlace a fin de crear expectación, y luego comienzo mi presentación enfocándola hacía la idea que ya he adelantado.

2. Desarrollar nuestra ponencia a modo de historia.  Neurológicamente nuestro cerebro es más capaz de recordar historias que ideas abstractas.  Por ello es importante desarrollar la ponencia como si de una “pelicula” se tratase: con una introducción, un desarrollo y un desenlace.

Según John Kotter (Ponente y profesor del programa de Alto potencial de liderazgo de la Escuela de Negocios de Harvard), se mantiene mucho mejor la atención cuando nos cuentan una “historia” que si nos enumeran tan solo  gráficos y datos; si estos son imprescindibles para nuestra presentación, hemos de ser capaces de integrarlo en “la historia”.

3. Hemos de desarrollar nuestro discurso centrándonos en tres ideas principales.  Hay una expresión latina que dice “Omne trium perfectum” que significa algo así como que “todo lo que se divide en tres tiene un desarrollo perfecto”. En publicidad este principio se usa mucho: es el “bueno, bonito y barato” o el “más rápido, más potente y más seguro”. Hemos de ser capaces de aplicarlo en nuestros discursos que, en el fondo, no son sino la publicidad de nuestras ideas.

Nuestro cerebro funciona memorizando grupos de tres: si le diesemos un cuarto elemento, uno de los cuatro sería olvidado en un periodo de tiempo entre casi inmediato y corto. Por ello, si no podemos centrar toda nuestra presentación en un único objetivo, debemos dividirla en de tres ideas o líneas principales.  Y, consecuentemente, si tuviesemos que crear sub-ideas, siempre irían en grupos de tres.

Al final, de lo que se trata, es de desarrollar un discurso resolutivo, que oriente  y ¡lo más importante! que motive a andar el camino que hemos mostrado. Si nuestro público sale por la puerta sintiendo que ha aprendido algo que les va a ser útil, nos podremos sentir muy satisfechos.

¡Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de pymecom

Os recuerdo que podéis seguirme en www.facebook.com/Esther.Morillas.5 y en twitter @emorillaslazaro

Anuncios

3 comentarios en “3 consejos para desarrollar discursos efectivos.

  1. Esther, muy acertado tu post. la mejor manera de transmitir algo es contar la experiencia propia.
    Me encanta haberte encontrado de nuevo. Siempre has sido y serás una alumna estupenda de la EIP.
    Gracias por tus reflexiones.
    Un besín.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s