Camino al éxito: actitud, hitos y meta.

Tengo que empezar este post confesando que es la segunda vez que lo voy a escribir. La primera, después haber terminado el texto, desapareció como por “arte de magia” y tuve que improvisar mi post “Como poner al mal tiempo buena cara y aprender algo por el camino”. Si no lo leisteis entonces, os invito a hacerlo ahora pinchando aquí.

El tema del que voy a hablar hoy es uno de los muchos que se me van quedando pendientes en el blog. La verdad es que me he propuesto de cara al “nuevo año” (para mí los años no empiezan en enero sino en septiembre), hacer un listado con todos esos asuntos que algún momento os prometí que trataría y que, de momento, no he hecho. Y como mi intención es firme y en seria, empezaré por la importancia de marcarse hitos para lograr nuestros propósitos.

La importancia del papel

Todos los sueños que queremos que se hagan realidad tiene que estar en papel. Por ello, cuando queremos alcanzar un objetivo, lo primero que tenemos que hacer es comprarnos un cuaderno donde escribir qué queremos lograr de forma concreta, cuándo queremos que se haga realidad y qué estamos dispuestos a hacer (y sacrificar por ello).

No vale “quiero ser rico”, sino “quiero ganar 600.000 euros”. No vale “quiero abrir una cafetería”, sino “quiero abrir una cafetería con tal nombre, en tal barrio, con tales características…”: si queremos cumplir nuestro objetivo de forma concreta, tenemos que ser igual de concretos a la hora de definir nuestro objetivo.

¿Por qué es importante marcarse hitos?

Está claro que muchos sueños son,  en primera instancia, “montañas infranqueables” pero como dice la canción de Marvin Gaye y Tammi Terrell  “Ain’t no mountain hight enoguh” no podemos permitir que nada nos aparte de nuestro destino. La clave está en transformar nuestra particular escalada al Everest es tramos más asumibles y para ello hemos de crear hitos (o pequeñas metas) que podamos ir alcanzando.

Los hitos por sí solos seguramente no representen grandes avances pero hemos de aprender a verlos de forma global: son los peldaños de nos llevan al final de la escalera. Además, cada hito conquistado van aumentando nuestra autoestima que es realmente lo que nos empuja “hacia delante”.

Miedo al fracaso, nuestro primer obstáculo.

El fatídico miedo al fracaso. ¿Y si no lo logro? ¿y si no soy capaz?…

Para empezar quiero animar a todo el mundo a que luche por sus sueños, grandes o pequeños, porque son los que dan sentido a la vida. Pueden ser objetivos personales o profesionales ¡lo importante es que nos hagan sentir realizados!  Así que, si tan importante son ¿Por qué no intentar luchar por ellos? Pero, obviamente, hemos de luchar desde el convencimiento de que lograrlo es posible: si uno no cree en sí mismo ¿Quién lo hará?

Si crees que eres capaz de lograr algo con todo tu corazón,  eres capaz; si estas convencido de que no eres capaz de lograr algo, no eres capaz”

Está claro que la “gasolina” que nos moverá  hacía nuestro sueño está dentro de nosotros mismos – ni se puede comprar ni pedir prestada.

A mí, cuando me fallan las fuerzas (porque todos tenemos días que nos gustaría “tirar la toalla”) tiro de mi “Agenda de la Inspiración” – soy así de cursi, que se le va a hacer! -. En ella voy apuntando todas aquellas anécdotas, citas o ejemplo que me sirven de “combustible” – desde el “Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño” de Paulo Cohelo hasta el “Solo hay dos formas de fallar en el camino hacia nuestro destino, no empezar a andar o abandonar a mitad de la ruta” de Buddha –  y todas aquellas cosas que me hacen feliz (fotos de mis hijas, un recuerdo de un viaje bonito con mi marido, la imagen de mi helado favorito…). Puede parecer una tonteria pero leyéndola me pongo de mejor humor… y precisamente es la falta de buen humor y optimismo lo que muchas veces nos lleva al desfallecimiento. Cada uno debéis encontrar qué cosas os “cargan las pilas” y ¡escribirlo en papel! para revisarlo de vez en cuando.

7 claves para lograr nuestro objetivos

Lograr un sueño siempre implica un gran esfuerzo. Al fin y al cabo, para conseguir cosas diferentes, hay que actuar de modo distinto… y eso supone, como poco, un cambio en nuestra actitud y forma de funcionamiento. No infravaloremos el trabajo que habrá que realizar porque esa es precisamente una de las piedras más grandes que podemos encontrar en el camino: no analizar de forma correctamente nuestro objetivo y darnos de “bruces” con la realidad sin estar preparados para ella.

Toda experiencia y conocimiento previo será de  gran ayuda (incluso, a veces, condición indispensable – porque dífcilmente podremos abrir nuestro propio centro veterinario sin haber pasado por la correspondiente facultad-). Por ello, a continuación os detallo siete cuestiones que son importantes de ser valoradas:

  1. No dejemos que nuestros prejuicios condicionen nuestro objetivo. No podemos empezar nuestra lucha poniendo “peros” a nuestro sueño, prejuzgando si es posible o no llegar hasta nuestro objetivo. Qué duda cabe que nuestro mayor obstáculo casi siempre somos nosotros mismos, nuestro prejuicios y nuestros miedo ¡Daros la oportunidad de tener éxito!

Nadie es demasiado pequeño como para no poder alcanzar su sueño – hasta el roble más grande del bosque empezó siendo una semilla. Pincha en esta imagen y descubre un  Gran Ejemplo de superación y de que si “se quiere”, “se puede”.

TIM'S PLACE

  1. Cada hito, incluyendo el hito final (o meta), tiene que ser especifico y exacto. ¿ Por qué cuando sales de Madrid para llegar a Sevilla, llegas a Sevilla y no a cualquier otro pueblo cercano? Porque origen, destino y ruta son exactos. Puede que a lo largo de la marcha tengamos que variar la ruta por obstáculos varios, pero si tenemos claro cuál es nuestro destino exacto no será difícil redirigirnos: para alcanzar una meta, esta debe ser concreta.

 Cuando surge un obstaculo en el camino, cambiamos nuestra ruta pero nunca la decisión de alcanzar nuestro destino” – Zig Ziglar

 Me gusta poner como ejemplo a la hora de marcar hitos a Dora, la exploradora…. Sí, esa niña un poco “insufrible” que tanto gusta a los más pequeños. Ella en cada capítulo tira de un mapa (lo que sería nuestra agenda de viaje o planificación) que le indica los tres hitos que tiene que superar progresivamente para llegar a su meta. Ya hable de ella en mi post “Dora La Exploradora, inspiración para los emprendedores” –  puedes volver a leerlo aquí.

  1. Para llegar a nuestra meta tenemos que desarrollar un plan de acciones ¡y el minuto uno de dicho plan es en AHORA! Aquí, como en las dietas, es mejor no dejarlo para el próximo lunes o el próximo mes: nuestro plan de acción tiene que empezar HOY.
  1. Para cada hito  hemos de marcar un plazo máximo de cumplimiento. Tim Ferriss, en su libro “The 4-hour work week”, hablaba de la necesidad de concretar hitos a corto y medio plazo pues el problema de marcarnos hitos a plazos muy largos (por ejemplo, a 5 o 10 años vista) es que no podremos medir nuestro progreso. Cuanto más grandes sean los hitos y más separados estén en tiempo, más difícil será chequear nuestro avance y, por lo tanto, cumplir con nuestro plan.
  1. Hemos de crear una agenda de trabajo diaria y no dejar que haya ni un solo día (salvo los reservados para nuestro descanso) que este en blanco: sirve hacer una sola llamada o leer un solo artículo, pero está terminantemene prohibido no “mover ni un dedo”. Un día “en blanco”, propicia un segundo día “en blanco” y dos días “en blanco”, propician una semana sin hacer nada… y esa “dejadez” es ¡el principio del fin!  Pensemos en nuestro camino hacía el éxito como una maratón: tomemos un ritmo que podamos asumir, superémonos a cada paso y no abandonemos jamás… porque reanudar la carrera es casi imposible cuando mentalmente ya hemos abandonado.
  1. Revisemos diariamente el estado de nuestro plan. Es una buena forma de cerrar cada día. Nos sirve como punto y aparte (hasta el día siguiente) y nos permite chequear si estamos cumpliendo con nuestros propósitos (hitos), si no lo estamos haciendo analizar el por qué, plantear nuevos hitos o rutas alternativas, analizarlas dificultades del día para anticiparnos a ellas en fechas futuras, etc… Es un pequeño ejercicio que si se lleva al día solo nos ocupará unos minutos. Seamos el primer critico de nuestro trabajo… pero, ojo, solo con intención de mejorar ¡no de boicotearnos!
  1. Debemos marcarnos tiempos para trabajar y para descansar. Cuando uno pone en marcha un sueño, parece que le faltan días y horas para dedicarle… pero la realidad es que nadie es capaz de trabajar al 150% los 365 día del año y quien lo intenta, termina agotando su energía antes que después. No os olvidéis de incluir en vuestra planficación tiempo para aquellas cosas que, quizá ahora os parezcan secundarias, pero en realidad son las que os darán equilibrio a largo plazo: tiempo de descanso y tiempo para uno mismo y las personas que importan.  Si os olvidais de esto último, puede que igualmente logreis vuestro sueño pero ¿merecerá la pena todo lo que has dejado en el camino?

¿De qué sirve lograr un sueño si no se es feliz?

¡Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de pymecom

Os recuerdo que podéis seguirme en www.facebook.com/Esther.Morillas.5 y en twitter @emorillaslazaro

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Un comentario en “Camino al éxito: actitud, hitos y meta.

  1. Pingback: 21 días y 6 pasos te separan de tu sueño. | comunicación para dummies

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