El legado que dejamos a nuestras hijas. Merece la pena quererse.

Soy madre. Creo que ya muchas veces he hablado de que tengo dos niñas: Adriana y María. Bueno, pues hoy quiero hablar precisamente de ellas… o bueno, en realidad quiero hablar de mí. Quiero hablar de las mamás. Y sobre todo quiero hablar del legado que les estamos dejando a nuestras hijas. La mayoría de las cosas de las que hoy voy a hablar son, en realidad, aplicables también a los niños y a los padres ( tengan niños o niñas)… pero en general me referiré a las mujeres, hijas y madres, porque me es un ejemplo más cercano, más real (puesto que no tengo hijos varones) y, sobre todo, porque se trata de una realidad más sangrante. Generalizar es arriesgado pero asumiré el riesgo.

Hoy quiero hablaros de algo muy importante: la autoestima. Ya os hable de ello hace no mucho y, por supuesto, os animo a que lo leais si no lo hicisteis entonces, pinchado aquí, porque creo que es un tema que afecta mucho a nuestro crecimiento personal.

Pero hoy quiero enfocarlo desde el punto de nuestras hijas. Como creo que los ejemplos son mucho más impactantes y educativos que los textos, quiero apoyar cada uno de mis comentarios con un video. Casi todos los videos que hoy muestro son de Dove, un referente en lo que en autoestima femenina se refiere cuando hacen publicidad. Mi intención no es promocionar la marca sino haceros llegar su mensaje… que debería ser el de todas las personas, hombre o mujeres.

Supongo que todos habremos oído que los niños no aprenden lo que les decimos, si no lo que les mostramos con nuestros ejemplo. Y ¿cual es el ejemplo que les damos respecto a la autoestima y quererse a uno mismo?  porque la regla general es que no nos queremos demasiado…

¿Y que tiene que ver esto con nuestras hijas? Yo pensaba que nada. Qué mis inseguridades, miedos y fobias respecto a mi cuerpo solo eran un problema mio pero la realidad es que las niñas aprenden lo que ven hacer a sus madres. Avergonzarse de nuestro propio cuerpo no es innato; es aprendido.

Nos vergonzamos de la anchura de nuestras caderas, del largo de nuestras piernas, de las pecas de la cara, de tener mucho pelo o poco, del tamaño de nuestras manos, de nuestros senos.. no somos capaces de ver la belleza en nosotras mismas – nos cuesta muuuchísimo. Sorprende que, sin embargo, no nos cueste en absoluto encontrarla en otras mujeres con las que nos une un lazo especial. Supongo que ello implica que aun siendo muy duras (incluso injustas) con nosotras mismas, no está todo perdido.

El mejor ejemplo de lo poco que nos gustamos es que la mayoría huimos de las cámaras, o cuando posamos adoptamos posturas forzadas para ocultar nuestro contorno, nuestras piernas, el “lado malo” de nuestra cara –si acaso no lo son los dos-… como si el objetivo fuese nuestro enemigo por la única razón de hacer publicamente visible aquello de lo que nos avergonzamos. ¿Por qué? De niños nos encanta posar, reir… ¿Cuándo perdimos la capacidad de gustarnos?

Las encuestas dicen que las niñas somos felices hasta llegar a la pubertad (cosa que ocurre entre los 9 y 12 años). Es entonces cuando todos los miedos y prejuicios que hemos ido aprendido de nuestro entorno, sobre todo nuestras madres y padres, empiezan a construir barreras que a veces no logramos superar. ¿Sabéis que la mitad de las niñas abandonan sus sueños y sus hobbies por culpa de la imagen distorsionada que tienen de su cuerpo?

… Y si tienes niños, ¡no pienses que están “a salvo”! porque los estudios demuestras que cada vez hay más niños con los mismo problemas de baja autoestima por culpa de la su percepción corporal.

Y no solo es una cuestión de percepción, también lo es de comunicación. Y no olvidemos que la comunicación es una herramienta MUY potente. “Correr como una niña”, “pegar como una niña”, “llorar como una niña”…. ¿Desde cuándo hacer algo “como una niña” es un insulto? ¡Me gustarían que viesen a mis hijas cuando corren detrás de nuestro perro o juegan al “corre que te pillo” ¡lo hacen con la misma pasión que cualquier niño!

Yo soy una “niña”. Actúo cómo una “niña”. Y me ha ido muy bien en la vida. ¡No hay nada malo en hacer las cosas “como una niña”!

¿De  verdad estamos transmitiendo a nuestras hijas (e hijos) el legado correcto?

Mi post de hoy es una llamada de atención a todas las madres y padres para que no permitan que sus hijos – y muy especialmente sus hijas-  aprendan todos aquellos prejuicios “ilogicos” que nos hacen sentir más débiles e inseguros.

Nunca uséis el “como una niña” de forma despectiva: no perpetuéis el cliché.

Nunca habléis a vuestra hija o hijo en términos de delgada o gorda como si fuese algo positivo o negativo. Cambiad el “gordo” o “delgado” por “sano” o “insano”. Lo que de verdad importa no son los “centimetros” si no la salud.

Nunca os avergoncéis de vuestro cuerpo delante de vuestra hija porque les enseñáis a avergonzarse del suyo. Aprender a querernos es enseñarlas a quererse.

Y ¡sobre todo! Haceros fotos, actúad en videos familiares … porque esos son los recuerdo que les dejaremos a  nuestros hijos cuando ya no estemos. Pensad en las fotos de vuestra madre, abuela o ser querido (especialmente, si esa persona  ya no está): ¿Os fijáis en su celulitis? ¿Os fijáis en su pelo despeinado, sus pantorrillas gruesas o sus manos con manchas? Estoy segura que no. Esas imagenes os mostraran a esa persona tan especial, os recordará su olor, el sonido de su voz, las arruguitas maravillosas que se le marcaban al reir, sus abrazos,… dará igual si ella se veía bella porque para ti lo será por el simple hecho de ser “ella”. Busca en tu albúm y si tienes menos de veinte fotos con tus hijos, con tu marido, con tus padres, con tus amigos… ¡corre a buscar una camara!

Además, no olvidés que si te escondes de la cámara, y tu hijo está delante, le estarás enseñando a hacer lo mismo. ¿De verdad queréis que vuestro hijo o hija aprenda que no es digno de aparecer en las fotos?

Lo único que deseo, cuando doy un beso de buenas noches a cada una de mis hijas, es que crezcan felices, con seguridad y autoestima, y que su cuerpo jamás sea una barrera que les impida luchar por sus sueños. Siendo realistas, bastantes obstáculos les pondrá la vida por el simple hecho de ser mujeres como para que yo les ponga más.

cambiarias de tu cuerpo

… Si hoy me preguntasen que cambiaría de mi cuerpo, no volvería a elegir mi vientre o mis brazos ¡pediría tener colar de sirena, brazos más fuertes o alas (como hacen estos niños) para alejarme lo más posible de todos estos prejuicios ;). ¡Espero que vosotras (y vosotros) también decidas alejaros de los vuestros!

A veces la comunicación (la forma en que transmitimos nuestro mensaje) lo es todo…

Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de pymecom

Os recuerdo que podéis seguirme en www.facebook.com/Esther.Morillas.5 y en twitter @emorillaslazaro

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4 comentarios en “El legado que dejamos a nuestras hijas. Merece la pena quererse.

  1. Esther me encanta…sabes que me siento muy identificada xk la pubertad fue muy dificil para mi… intento que no les pase a mis hijos…los hombres lo suelen tener más fácil…pero me he dado cuenta de que necesitan tener en su memoria recuerdos…y me gusta tener los míos con ellos…al que no le guste que no mire…

    • Me alegro que te haya gustado. La adolescencia no es fácil para casi nadie así que es importante educar a nuestros hijos para que no se encuentren más obsculos de los inevitables. Y si en el proceso de enseñarles, aprendemos algo que nos hace crecer ¡mejor!

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