Éxito en la busqueda de empleo (1) – La carta de presentación

No sé si lo he contado alguna vez, pero durante bastantes meses he sido la mujer de un hombre en paro. Por suerte ya no lo seré más porque mi “media naranja” encontró trabajo hace unas semanas. A la inmensa felicidad de verle a él feliz (porque uno no sabe lo que necesita el trabajo hasta que lo pierde), se une la terrible certeza de que ahora en casa solo estoy yo para organizarme con todo: la compra, la casa, las comidas, las niñas, las extraescolares, el perro… y, obviamente, el trabajo! Pero bueno, saldremos adelante…  que bien se que las montañas siempre parecen más altas de lo que luego resultan ser cuando te pones a escalarlas!!!! Ya os contaré si sobrevivo o me convierto en una “mujer al borde de un ataque de nervios”.

Encontrar trabajo ha costado mucho. Entre otras cosas, porque nos negábamos a aceptar (hablo en plural porque me gusta pensar en nosotros como un “gran equipo”) cualquier trabajo. Es verdad que hemos tenido que rebajar nuestros requisitos, porque el mercado y la actualidad obligaba, pero confiábamos en que quien es constante, logra su objetivo ¡Y finalmente así ha sido! La verdad es que jugamos con ventaja porque yo llevo dando cursos de búsqueda de empleo desde hace ya no sé cuánto y aunque los “trucos” no son infalible ni la panacea universal, allanan mucho el camino.

Precisamente uno de los obstáculos con los que se encuentran las personas que buscan empleo es no saber hacerlo bien. La búsqueda de empleo activa es una labor que requiere de una experiencia, un método y una constancia que a veces no tenemos o no aplicamos. Querer explicar aquí todo lo relativo a este proceso es complicado pero me lo apunto y poco a poco os iré hablando del curriculum, de los procesos de búsqueda de empleo, de la entrevista de trabajo, etc.

La comunicación en los procesos de selección

Hoy de lo que quiero hablaros es de comunicación (como no!)… porque la forma en que nos comunicamos tiene mucha importancia: además de ser profesional, hay que parecerlo. Está claro que lo importante “de verdad” a la hora de solicitar un trabajo es lo que somos y sabemos hacer (por formación o experiencia) pero no olvidemos que un bonito “continente” aporta valor añadido. Y dicho “continente atractivo” es, entre otros, expresarnos de forma convincente y efectiva.

En concreto, vamos a tratar la comunicación escrita en los procesos de selección. ¿Y cuándo vamos a usar esta comunicación escrita? Pues, fundamentalmente, en el curriculum y la carta de presentación.

La carta de presentación

Vamos a empezar por la carta de presentación que es un requisito que NUNCA puede faltar. Da igual que sea una carta, un mail o una caja de texto en formulario on line… ¡siempre tiene que existir en una carta introductoria!  Ella será nuestra carta de ventas y una muestra de nuestra capacidad de expresión. Al fin y al cabo, si no nos vendemos bien a nosotros mismos ¿quién lo hará?

Una de las cosas terribles que ha traído el uso de móviles para comunicarnos son las abreviaturas que, de forma inconsciente, trasladamos sobre todo a los mails. Debemos recordar que los e-mails son la el formato electrónico de una carta, en ningún caso una formula extendida de un mensaje de texto o wassap. ¿Ello que significa? Que es imprescindible:

  • Utilizar un saludo formal al comienzo de la frase (“Estimados señores”, “Estimada Sr. Parra”, etc)
  • Usar una despedida protocolaria al final de la carta (“Un Saludo”, “Un cordial saludo”, “Se despide atentamente”,..)
  • Incluir una firma, ya sea el nombre (en el caso del mail) o la firma manuscrita (en el caso de la carta)
  • El uso del Usted en todo momento
  • No usar abreviaturas ni atajos de frases
  • Respetar las fórmulas gramaticales y sintácticas apropiadas

Es fundamental causar una “buena primera impresión” porque ella será la que nos abra (o cierre) la posibilidad de esa entrevista de trabajo”.

La carta debe tener una estructura similar al de una novela: con una introducción, un desarrollo y un desenlace.

  • En la introducción debemos presentarnos personal y profesionalmente e indicar porqué contactamos con ellos. “Mi nombre Esther Morillas Lázaro, soy diseñadora gráfica y me pongo en contacto con ustedes en contestación a su anuncio en segundamano.es en el demandaban un diseñador senior”, “Mi nombre es Esther Morillas Lázaro, soy profesional de la comunicación y me gustaría dejar a su disposición mi currículo a fin de que lo tengan en cuenta en futuros procesos de selección”…
  • En el desarrollo debemos poner en relevancia aquellos puntos que nos convierten en el candidato ideal para el puesto que demandamos. No se trata de repetir lo que luego podrán leer en el curriculum sino de vender nuestros puntos fuertes: se trata, propiamente, de la carta de ventas de nosotros mismos. “Como pueden ver en mi c.v., tengo amplia experiencia en agencia de comunicación y publicidad”, “Soy una persona autónoma, creativa y con capacidad de trabajar en equipo”, “Tengo don de gentes, capacidad negociadora y experiencia de más de diez años en gestión de cuentas Premium”, “Manejo de forma profesional illustratos, phoshop, Indesign”…

 Además, en el desarrollo también es importante remarcar por qué somos el candidato ideal para el puesto que queremos asumir. Si se necesita hablar ingles: “tengo conocimientos altos de inglés y capacidad para trabajar y negociar en dicho idioma” o “he residido durantes más de tres años el Londres”; si requieren movilidad geografía: “Tengo vehículo en propiedad y tengo disponibilidad para viajar por toda la geografía española e islas”; si es un puesto para trabajar en equipo “Soy una persona empática, acostumbrada a trabajar en equipo y lograr objetivos grupales”; si es un puesto como responsable de un grupo de personas, “Tengo experiencia de más de cinco años dirigiendo equipos de trabajo” o “soy una persona emprendedora, conciliadora con gran capacidad de liderazgo”…

  •  El desenlace es el punto final a nuestra carta y debe propiciar que se lleve a cabo la entrevista de trabajo. “Quedo a su disposición para comentar mi curriculum en una futura entrevista personal”, “Quedo a la espera de su contestación para cerrar un entrevista donde poder ampliar información y ofrecerles referencias”, “No dude en ponerse en contacto conmigo si necesita cualquier aclaración o información complementaria”…

Es muy importante que la persona que lea nuestra carta, se sienta tentado a atender nuestro curriculum. ¡Ojo! Digo atender, no leer. Durante el proceso de selección, el seleccionador leerá muchos curriculums pero atenderá solo unos pocos. Aquí van algunas claves para que nuestro carta sea atendida:

1.- KISS. Es la regla memotécnica en inglés de “Keep it simple and short”, es decir, “Hazlo sencillo y breve”. Una carta JAMÁS debe ocupar más de una cara de un folio ni tendrá más de 4-5 parrafos de unas pocas líneas cada uno. La introducción y el desenlace no deberán tener ser más de dos o tres líneas y el desarrollo, un par de párrafos de no más de 5-6 líneas cada uno.

No debemos hacer que el seleccionador se aburra o abrume antes de empezar a leer porque le pondría en nuestra contra.  Es importante que dejemos constancia de aquellas cuestiones que aportan valor a nuestra candidatura y nos hacen válidos para el puesto… pero también debemos aprender a ser concretos y breves: el seleccionar agradecerá que separemos el grano de la paja por él o ella.

Además, debemos evitar las frases demasiado largas, con muchas subordinadas; la brevedad de las frases aporta agilidad a nuestro texto y facilita la lectura.

2.- El tamaño de la letra debe ser lo suficientemente grande para ser leído sin esfuerzo ¡nada de escribir a 8 puntos para que la carta ocupe menos! ni en color que dificulte la lectura (mejor un color del negro al ázul o al marrón sobre fondo blanco o beis).

3- También es importante usar un diseño sencillo que no distraiga la atención de nuestro mensaje o “chirríe”. Nada de llenar el texto de negritas, subrayados, cambios de tamaño, etc y absolutamente prohibido el uso de fondos o efectos especiales (si hablamos de formatos on line) salvo que esté justificado justificadísimo!!!

4.- Haremos un uso adecuado del protocolo corporativo, utilizando el mismo vocabulario, jerga y modos que usaríamos con un “jefe”. El seleccionar no es un compañeros o un amigo: no le tratemos como tal. Es importante usar el usted, no ser demasiado familiares ni usar expresiones demasiado informales.

5.- Hay que poner mucho cuidado con no cometer faltas de ortografía, palabras mal deletreadas (error común si tecleas rápido) o errores tipográficos (tipos de letras distintos por equivocación).

6.- Es positivo usar expresiones profesionales y comercialmente optimas: “experiencia en dirigir equipos de trabajo”, “empatía y don de gentes”, “dotes comerciales y de negociación”, “experiencia en atención de clientes”, “capacidad  de análisis y resolución de conflictos”, “empatía y facilidad para trabajar en equipo”, etc en vez de otras expresiones más coloquiales.

De leer muchas ofertas de empleo, se os irán quedando este tipo de fórmulas. Si no “os salen”, tampoco os preocupéis y optad por la sencillez –mejor eso que usar frases que no os resulten cómodas-.

7.- Usar un tono positivo y motivador. Nuestra carta debe ser capaz de transmitir en la medida de lo posible aquellas caracteristicas personales que nos acercan al “candidato ideal”.

Es importante usar frases afirmativas mejor que negativas (“No hablo inglés a nivel bilingüe pero sí puedo negociar contratos” por “Hablo un nivel alto de inglés que me permite negociar”), usar adjetivos y sustantivos positivos (“emprendedor”, “entusiasta”, “responsable”, …), verbos que transmitan predisposición (“capacitar”, “implementar”, “desear”, “estar muy interesado”) y frases que suenen entusiastas (“tengo ganas de aprender”, “estoy interesado en afrontar nuevos retos”…) “.

Otras comunicaciones posteriores

Segunda Carta

Si logramos tener esa “ansiada” entrevista de trabajo, debemos enviar una carta a continuación para agradecer la atención prestada, reiterar nuestro deseo de incorporarnos a la empresa y quedar a disposición del entrevistador por si le surgiese alguna duda o deseasen concertar una nueva entrevista personal.

“Muchas gracias por la oportunidad de presentarle mi curriculum en detalle. Espero que mi formación y experiencia sean interesantes para su empresa. Quedo a su disposición por si necesitase aclarar cualquier cuestión a este u otro respecto.”

Esta segunda comunicación debe ser una nota de pocas líneas (no más de cinco o seis) – y debemos enviarla personalizada a la atención de quien nos ha atendido (de ahí la importancia de que nos quedemos con el nombre de la persona que nos atendió). Lo ideal es enviarla en las 24h posteriores a la entrevista de modo que, además de servir de recordatorio de nuestra demanda, haga que el seleccionar centre su atención en nosotros. Como la inmediatez será nuestra mejor baza, es importante que esta nota se envíe vía email.

Tercera carta

Como veremos, cuando hable de la entrevista de trabajo, es importante conocer cómo será el proceso de selección: cuantas personas van a entrevistar, si es la primera vez que se pone en marcha, cómo se va a gestionar y si nos llamarán con independencia de que nos elijan o no. En base a ello, podemos escribir una tercera nota cuando el proceso de selección este llegando a su fin. Si, por ejemplo, nos han dicho que la decisión la tomarán, más o menos, en una semana, enviaremos esta tercera carta los últimos días de dicha semana o al finalizar la misma.

El objetivo de esta nota es conocer el estado del proceso de selección (si están valorando candidatos, si estamos entre los preseleccionados, etc) y volver a hacer hincapié en nuestro interés en el puesto. No se trata de “ser pesado” o parecer “desesperado” si no de recordar al seleccionador nuestra candidatura. Si no conocemos la duración del proceso de selección, lo ideal sería mandar este tercera carta o nota a los diez días.

“Mi nombre es Esther Morillas y tuvimos una entrevista el pasado martes en relación a un puesto de comunity manager que ofertaban. Me gustaría conocer el estado del proceso de selección y aprovechar para reiterar mi interés en incorporarme a su empresa.”

Esta tercera nota se puede sustituir perfectamente por una llamada si con ella contactamos directamente con la persona que nos realizó la entrevista; no tiene tanta fuerza si hablamos con otra persona que no sea nuestro objetivo (una secretaria, recepcionista, compañero, etc)

Cuarta carta

Si nos informasen que hemos sido preseleccionado, puede ser nos citen para otra entrevista o pidan información adicional. Cualquier comunicación nueva se hará a expensas de lo que se nos requiera.

Si nos informan que no hemos sido seleccionados, es interesante enviar una última carta o nota, agradeciendo el tiempo que nos han dedicado y quedando a su disposición si en futuro se abriesen nuevos procesos de selección.

“Lamento que mi candidatura no haya sido elegida en esta ocasión. Ruego tengan en cuenta mi curriculum para futuros procesos de selección dónde oferten un puesto que se ajuste a mi interés profesional; adjunto nuevamente c.v.. Muchas gracias por su tiempo. Reciban un cordial saludo.”

En el proceso de buscar empleo, todos los detalles deben ser meditados, medidos y cuidados. Causar una buena impresión puede ser lo que nos diferencia de otros candidatos muy parecidos a nosotros en formación y experiencia; y si no nos eligen esta vez, puede ser lo que haga que piensen en nosotros cuando surja una nueva oportunidad de empleo.

¡Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de Pymecom

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Packaging creativo

Hace unas semanas me invitaron a participar de un taller que organizaba El tarro de ideas para Atelier 108. El taller era sobre packaging creativo que es algo en lo que El tarro de ideas esta especializado. Decir que me lo pasé bien, no haría justicia a la jornada ¡me lo pase fenomenal! porque a mi esto de que dejen a mi disposición una mesa llena de papeles decorativos, hilos, washi tape y un montón de material de manualidades me vuelve loca… fue como un regalo anticipado de Navidad!

El tarro de ideas

En parte, me lo pase tan bien gracias Gema y a todo su equipo que no solo explicaban super bien todo lo que había que hacer, si no transmitían un “buen rollo” de esos que te recargan las pilas durantes días. Como creo que “una imagen vale más que mil palabras”, así que os invito a que veais alguna de las fotos que se hicieron durante el taller pinchando aquí.

¡Gracias, gracias, gracias y mil millones de gracias!

La verdad es que el espacio donde se desarrollaba el curso también era una pasada:  Mood. Es una lugar para celebrar eventos o encuentros en pleno centro de Madrid. Un sitio de esos con encanto: a medio camino entre la estética industrial con ladrillo visto y el minimalismo tan de moda ahora. Además, es un local diafano a pie de calle que resulta muy acogedor. Podéis conocerlo pinchando aquí. A raíz del taller me puse a investigar un poco y he descubierto que tienen un blog muy interesante donde habla de eventos y comunicación. ¡¡ No os lo podéis perder!!

Espacio Mood

La verdad es que ahora que lo pienso, no sé como llegué a estar invitada a este taller… ¿me apuntaría en alguna web? ¿Hice una solicitud de esas de “por que sí” a través de alguna red social? ¿Sería un sorteo? ¿Me premiarían por ser una diseñadora guay o una tía que sonrie enseñando las muelas?… pufff… no lo sé… es lo que tiene llevar una vida taaaaaaaan activa en la red ¡que a veces no te acuerdas de dónde has estado? lo bueno es que hasta ahora, solo me ha reportado beneficios. Mira este, por ejemplo.

Es lo que tienen Internet y las redes sociales.: te llevan a casi todos sitio. Eso sí, hay que ser prudente y viajar con conocimiento de causa… no vaya a ser que alguno se encuentre en donde no quisiera! La red también tiene sus riesgos.

Y es que ahora, explotar las redes sociales está de moda. Seas quien seas, hagas lo que hagas, todo el mundo quiera tener facebook, twiter, instagram, flickr, foursquare… el otro una señora que regentaba una mercería contactó conmigo porque quería incorporar su negocios a las redes sociales…. así que me puse mi traje de comercial agresiva y me fui a verla. Y allí me ví…. en una pequeña merceria de barrio, en el extrarradio madrileño, cuya dueña era una sesentañera que se había dejado los ojos tejiendo jerseys, cosiendo botones, haciendo bordados con hilo de algodón… pero que en su vida había usado un ordenar. Su hija – por eso de ayudar a que la crisis fuese más llevadera – , le había dicho “mamá, lo que tienes que hacer es venderte por Intenet”…. y por eso me llamó! Bueno, por eso y porque la sobrina o la vecina o no-se-quien había estado en un curso que había dado sobre comunicación on line y tenían mi contacto.

Como decía, allí estaba yo. Escuche a la señora, quien me explicó no solo lo que hacía si no lo que quería hacer: hablamos de la tienda, del producto, de su historia, de sus planes de negocio, sobre lo qué quería lograr con esta nueva “excursión” y, lo más importante, cuales eran sus recursos humanos, de tiempo y de dinero… y ahí es cuando me dí cuenta de que es un error que todo el mundo quiera subirse al carro de las redes sociales. Su negocio personal y sus recursos no encajaban en el espacio virtual. Ella no lo veía, la verdad, y yo, para ser sinceros… tampoco.

vieja

Entrar en las redes sociales como empresa requiere unos mínimos porque si no se va a hacer algo minimamente bien, lo más probable es que sea mucho más beneficioso no hacer nada.

Lo primero que debe pensar cualquier empresario a la hora de diseñar su plan de marketing es dónde está su público objetivo… porque para que interese entrar en Internet,  el público también tiene que estar en la red. Si tu publico objetivo son las vecinas de tu barrio, las de toda la vida y no saben usar un PC, está claro que no necesitas contactar con ellas a través de Internet. Además, si tu objetivo a la hora de “entrar” en Internet es fidelizar clientes y a tus clientes solo los fidelizas acercando “alientos” sobre el mostrador, tampoco necesitas Internet.

He dedicado muchos post a hablar de la importancia de estar en las redes sociales para las empresas, sobre todo los emprededores y pymes (que son mi especialidad)… pero no he hablado nunca de cuando Internet no es “la solución”. Voy a meditarlo (porque ahora mismo mi cabeza es un batiburrillo de ideas) y en breve escribo un post al respecto. 😉

Las redes sociales pueden ser un éxito para muchas empresas y particulares… pero han de dirigirse bien, con conocimiento y planificación… o tener mucha suerte ¡como le pasó a este chaval!

Hasta pronto.

Esther Morillas

Colaboradora de Pymecom

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La gran inversión del 2015: ¡Invierte en felicidad!

Bueno, pues hoy me toca “vuelta al cole”. Después de un par de semanas de vacaciones, hoy me incorporo al trabajo. Es duro, eh?? Yo no soy de sufrir eso que llaman “sindrome postvacacional” pero si es verdad que enfrentarte al despertador la primera mañana de curro, más cuando sabes la jornada “de correr” que te espera, es una odisea. ¡Ya me gustaría a mi ver a Ulises vistiendo niñas que no quieren levantarse, arrastrandolas hasta la acogida escolar (cuando ni es de día) y llegar al trabajo ya cansada…y sonreir a pesar de ello! Prefiero mil veces enfrentarme a cíclopes y sirenas antropófagas.

Pero no quiero transmitir un mensaje negativo, todo lo contrario. Yo intento comenzar cada semana (y día) con optimismo.

De hecho, precisamente, una de las cosas que le pedí al 2015 fue toneladas de optimismo. Por supuesto también pedí salud, dinero (es decir, trabajo) y amor… porque, aunque suenen a tópico, son tres pilares fundamentales en la vida… pero a veces, tres “patas” no son suficientes para sustentar una mesa. El optimismo es el cuarto pilar que nos asegura una vida más feliz.

Nuestro amigos de Dos Abrazos lo explican muy bien en este vídeo:

El optimismo es lo que nos permite avanzar en la vida. ¿Quién no necesita en algún momento pasar página, comenzar un capítulo nuevo y avanzar? Pues lo único que necesitamos es…

… poner en modo “ON” nuestro optimismo,

“cargar las pilas”, con nuevos proyecto y/o  sueños,

“enfrentarnos a la incertidumbre”, confiando en nosotros,

y  ¡¡¡sonreir a la vida!!!

Debemos aprender a observar la vida desde la certeza de que la posibilidad de mejorar está dentro de cada uno de nosotros.¡¡Jamás, jamás, jamás!! hemos de dejar de investigar, arriesgar y poner en marcha todos nuestro sueños y proyecto (por pequeños o grandes que sean). Yo lo hago y aunque obviamente no todas mis ideas desembocan en un éxito -la inmensa mayoría (95%) fallan – nunca me doy por vencida (a lo sumo voy a ver si contrato un seguro contra las ideas que explotan en la cara) … pero no pasa nada!

Una veces se gana. Otras veces se pierde aprende”

Hace ya tiempo compartí con vosotros un video llamado “Motivación. Salir de la zona de confort”. Creo que este es un buen momento para volver a compartirlo. Cualquier momento es perfecto para aprender a volar ¿Por qué no hacerlo en el 2015?

¡Os mando toda mi energía para que también vosotros comencéis el año con optimismo y motivación!

¡Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de Pymecom

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