Todos los profesionales nos sentimos un FRAUDE alguna vez ¡No caigas en la trampa!

Todos los profesionales nos sentimos un fraude en algún momento de nuestra vida, especialmente los que trabajamos como autónomos o decidimos “montarnos” por nuestra cuenta. Cuando digo que nos sentimos un fraude me refiero a que nos da la impresión que no estamos suficientemente preparados para afrontar ese nuevo reto a pesar de haber dicho que sí… y nos entran los miedos…

¿Y si no estoy a la altura de lo que vendo? ¿Estaré suficientemente formado? ¿Voy a defraudar a mi cliente /jefe / colaborador?

Esos miedos y esa sensación de ser un “fraude” es algo muy habitual. Lo causa el querer salir de nuestra “zona de confort”.

Nuestra “zona de confort” es aquello que ya conocemos, por donde nos movemos como “pez en el agua”. Mejor que volver a hablar de este tema es que echéis un vistazo a este video que ya he compartido varias veces.

Cuando soñamos con crecer y, por lo tanto, salir de nuestra “zona de confort”, nos entra miedo. Esa sensación de “vértigo” hace que nuestro cerebro ponga en marcha diversos mecanismos de autodefensa cuyo objetivo es mantenernos en “zona segura”.

Todos los animales estamos “programados” para dar prioridad a la supervivencia; salirnos de lo que consideramos “seguro” nos hacer perder esa garantía. Emprender, soñar, idear… es de valientes porque ninguno estamos preparados psicológicamente para “saltarnos las normas” y “volar por libre”. Es importante identificar cuando se ponen en marcha estos mecanismo de autodefensa – potentes autosabotajes emocionales – para prepararnos a contrarestarlos.

Una de las cadenas que nos mantienen anclados a nuestra “zona de confort” es la seguridad en nosotros mismos. A todos nos gusta sentirnos seguros de nuestros conocimientos, nuestra experiencia y nuestras capacidades. ¿Qué pasa cuando decidimos arriesgar y rompemos esta cadena? Que el suelo sobre el que nos sustentamos se tambalea y nos entran las dudas sobre lo que somos, sabemos y hacemos: nos sentimos menos de lo que seguramente somos y comienza a rondarnos las idea de ser un fraude.

Todos nos sentimos un fraude alguna vez: cuando captamos un cliente más grande de lo esperado, cuando logramos un trabajo importante, cuando nos ascienden, cuando alguien a quien admiramos deposita su confianza en nosotros… Esa sensación de fraude es en realidad el miedo a afrontar algo nuevo sobre lo que no tenemos mucha experiencia o el miedo a defraudar (a nosotros mismos o a otras personas).

Cualquier montaña parece más alta desde la base que cuando empiezas a escalarla.”

Iba a embarcarme en un montón de enunciados para aclarar que es sentirse un fraude pero creo que un ejemplo es mucho más aclaratorio. Aunque no es habitual, os voy a hablar de mí: yo me he sentido un fraude muchas veces.

Yo había trabajado varios años en agencias de comunicación y en dptos de relaciones externas, protocolo y eventos, cuando me despidieron al quedarme embarazada. Fue entonces cuando me lié la “toalla a la cabeza” y me “monté” por mi cuenta.

Hasta ese momento tenía una diplomatura en RR. Institucionales y Protocolo y un Master en Diseño de Arte Publicitario. A pesar de tener mucha experiencia diseñando imágenes corporativas (logotipos y su aplicación) me entraron las dudas ¡No podía permitirme defraudar a ningún potencial cliente! Así que pensé que un Master en Diseño Web me daría la seguridad que me faltaba ¡y lo hice!

Kit-kat 1: El Master de Diseño Web fue muy interesante y amplió mi perspectiva profesional pero jamás he diseñado una web ni programado en html, con dreamweaver, flash, etc… Moraleja 1: No todo lo que estudias lo aprovecharas al 100% (ni al 50%).

Con algo más de confianza, me arriesgué a empezar a trabajar primero con familiares y conocidos y luego con amigos de amigos, pero siempre por muy poco dinero, incluso gratis. Cobrar me daba la sensación de estar engañando ¿Cómo iba yo a cobrar si no estaba segura del resultado que iba a dar?

 Kit-kat 2: Empezar cobrando poco o incluso hacer trabajos gratis a veces es interesante, incluso necesario para lograr un portfolio de trabajos y referencias de clientes satisfechos. Pero no lo uses como una forma de trabajo indefinida porque lo único que consigues es explotar los precios del sector y a medio plazo perjudicas a todos, empezando por ti mismo.

Cuando la era de Internet despegó totalmente, me vi arrastrada voluntariamente a “meter la cabeza” en la comunicación on line. Ya sabía bastante porque siempre he sido muy curiosa y bastante autodidacta pero otra vez sentía que querer cobrar por mis servicio en este área era un fraude y pensé que un nuevo título me haría sentir “profesional”: así que hice un Master en Comunicación on Line y varios cursos de Comunity Manager, reputación on line, promoción 2.0…

 Kit-kat 3: Uno de los daños colaterales de sentirse un fraude es el sindrome de la “titulitis” que no es más que la sensación de necesitar seguir acumulando diplomás… que jamás te pedirán los clientes. Los clientes quieres resultados, les da igual nuestro curriculum académico. Otra cosa es que los necesites para optar a un puesto de trabajo, como puede ser la carrera de veterinaria si quieres trabajar como tal.

Ojala pudiese decir que con cada nuevo master me sentía más segura, pero la verdad es que muchas veces lo único que hacía, además de ser más pobre, era ser más consciente de todo lo que me quedaba por aprender… hasta que Mº Angeles Merchan, coach profesional, me enseñó que la inseguridad estaba en mi cabeza y mis “tripas”, no en mi curriculum.

Solo sé que no se nada”. Socrates.

Superar el miedo a salir de la zona de confort implica un “cambio de chip”. Hemos de aprender a reconocernos, aun conociendo nuestras limitaciones. Aprender a formarnos sin que ello sea más un lastre que un beneficio. Aprender a valorar nuestro trabajo para cobrar por ello sin sentirnos inseguros.

Reciclarnos y tener contacto, aunque sea pasivo o indirecto, con otros profesionales es algo que nos dará seguridad y mantendrá actualizados. Y, en cualquier caso, la mejor inversión que podemos hacer es rodearnos de gente válida que colabore con nosotros en aquellas cuestiones en las que “no llegamos”. Lo de “Juan Palomo”… no siempre vale.

miedos

Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de Pymecom Podéis seguirme en Facebook y Twitter.

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