Trabajar gratis ¿Puede ser una opción?

Hace un par de semanas leí un artículo en una publicación que sigo de cerca desde hace tiempo y que se llama Kireei. En él se hablaba de la posibilidad de trabajar gratis en algunos casos;  me parece un tema interesante de tratar aquí.

Hay quien piensa que nunca jamás ha de trabajarse gratis pues se explotan los precios del mercado, hay quien considera que es una forma muy buena de comenzar y/o coger confianza o hay quien cree que es algo inevitable cuando no tienes experiencia…. Posturas miles y yo tengo la mía: trabajar gratis es una opción que no se debe desestimar así sin más.

Está claro que NUNCA hemos de trabajar a cambio de nada. Si trabajamos debemos obtener un beneficio a cambio pero este no tiene por qué ser económico. Cuando pensamos en la retribución a un trabajo siempre se nos viene a la cabeza el frio dinero – ¡lógico! ¡Todos queremos llenar la nevera! – pero es cierto que esta no es la única retribución que podemos obtener.

Cuando trabajar a cambio de cero euros…

Al principio de emprender un negocio, realizar trabajos sin cobrar o cobrando muy poco nos da experiencia que vender a los futuros clientes. Es complicado vender tu primer servicio sin experiencia salvo que lo hagas a amigos o conocidos que ya confíen en ti; seguramente, en ese caso, también les harás precio “especial”. Lo importante es mantener esta postura de 0€ durante el tiempo imprescindible para no verte enredado en una forma de trabajo que se te terminará volviendo en contra: primero porque un cliente mal acostumbrado es difícil re-educar (sobre todo si hablamos de dinero) y segundo porque tu nevera se llenará de telarañas en vez de solomillos (…o palitos de cangrejo).

También se puede trabajar gratis de forma puntual cuando ello implica un aprendizaje. Es decir, si nos ofrecen la posibilidad de hacer algo nuevo que nunca hemos hecho y que nos permite abrir futuras posibilidades de negocio ¿por qué no? Está opción puede ser realmente enriquecedora si además colaboramos con otra empresa de quien aprender o que nos aporte “algo” nuevo o que nos interese. Ojo al dato: Seamos prudentes a la hora de embarcarnos solos en un proyecto en el que no tenemos experiencia previa porque lo mismo la “ostia” es de película de Hollywood.

Puede ser interesante trabajar a precio cero si no invertimos recursos económicos elevados y consideramos que ese trabajo nos proveerá de otros trabajos futuros con esa misma empresa o ese mismo sector (esta vez, cobrando). “Siembra hoy, recoge mañana”… pero diseñando bien cómo vendemos ese proyecto.

Me parece una buena idea trabajar puntualmente gratis si ello nos auto-promociona y por lo tanto, va a hacer llegar nuestra empresa a nuevos clientes; estaríamos trabajando a cambio de publicidad. Igualmente pasaría si se trata de una colaboración con una empresa (o en un trabajo) que va hacer que tu curriculum suba de nivel. En ese caso, es una inversión de futuro.

También me parece una opción muy válida trabajar en modo trueque, es decir, “trabajo para ti a cambio de que tú trabajes para mí”. Es una forma equitativa (si se dirige de forma justa y transparente) de alcanzar un objetivo, a la vez que ayudamos a otra persona o empresa y nosotros nos vemos beneficiados. La colaboración es una opción interesante.

Y por último, creo que trabajar gratis es fabuloso cuando te “sale de las entrañas” hacerlo. Como esas cosas que se hacen porque sí, porque te hacen sentir bien: puede ser ayudar a alguien que lo merece (como puede ser cuando Pymecom colabora con los emprendedores diseñando su imagen corporativa gratis durante 12 meses 😉 ), porque lo dicta tu conciencia (colaborando con una ONG) o simplemente porque te apetece ese día. No siempre hay que justificar todo lo que hacemos ;).

Nunca, nunca, nunca…

Como podéis ver, hay varias razones que legitimizan trabajar por cero euros… pero no olvidemos que hay infinitas motivos para no hacerlo: es fundamental valorar nuestros servicios o productos como estos se merecen. Si no los amas tú ¿quien lo hará?

Nunca trabajemos gratis por dudar de que nuestro trabajo valga o por creer que no lo vamos a poder vender por más dinero (señal de que nos sentimos un fraude, en cuyo caso os invito pinchar aquí para superarlo) ni regalarlo por obligación (por deber un favor…). Nunca  trabajemos gratis si no tenemos claro el beneficio o si tenemos dudas sobre si nos puede perjudicar. Tampoco regalemos un trabajo como respuesta a la suplica insistente de un cliente (hay gente muy manipuladora) y jamás-de-los-jamases trabajemos gratis si no nos apetece hacerlo y punto.

¡Hasta el próximo lunes!

Esther Morillas

Colaboradora de Pymecom

Podéis seguirme en Facebook y Twitter.

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