Traducir o no traducir (la web)… he ahí la cuestión.

El otro día leí un artículo sobre la importancia de traducir las webs a varios idiomas si queremos vender. La verdad es que el autor tenía parte de razón, pero habría muchas cosas en las que podríamos debatir largo y tendido. Como traducir una web cuesta bastante (y un blog, más), creo que es un tema interesante para tratar hoy.

¿Traducir o no traducir?

Lo primero que hemos de tener en cuenta es el objetivo de nuestro proyecto. Todas las acciones que desarrollemos (ya sean convencionales u on-line) deben seguir una misma línea. El objetivo lo es todo. Partiendo de eso, hemos de analizar qué valor añadido aportará el hecho de que nuestra web o blog esté en inglés, francés o árabe. Si creemos que nos puede beneficiar, ¡adelante! Si solo lo hacemos “porque sí”, lo mismo no interesa la inversión que vamos a tener que hacer.

Obviamente, el principal motivo para traducir nuestra web al inglés, por ejemplo, es que nuestro público objetivo hable ese otro idioma. Es decir, si nuestro negocio es una empresa de ámbito local, no hace falta que lo traduzcamos a otro idioma distinto del local. Otra cosa es que exista una comunidad extranjera en nuestro área de influencia y queramos captarles como clientes; en ese caso, sí puede ser interesante traducir a “ese” otro idioma. A todo el mundo le gusta que le hablen en su lengua materna ya que denota interés y respeto por su cultura: se trata, pues, en un buen gancho comercial.

¿En qué idioma hemos de traducir?

Como ya os he comentado, hemos de traducir la información a la lengua de nuestro público. Si no tuviesemos definido nuestro público y, por lo tanto, no podemos determinar qué otro idioma es el que más beneficio nos va reportar (y aún así queremos traducir a un segundo idioma) elegiremos el que tenga mayores posibilidades comerciales.

El inglés es el idioma al que más habitualmente se suele traducir. Se trata de una lengua que hablan de forma nativa o bilingüe en Reino Unido, norteamérica y centroeuropa; también es utilizado por muchos países asiáticos y aquellos del mundo árabe, continente africano y sudamérica que han sido colonia inglesa o tienen relaciones comerciales habituales con países angloparlantes.

Por cercanía geográfica y volumen de personas que lo hablan, también es interesante el francés (hablado, además de en Francia, en Canadá y multitud de países árabes y africanos que han sido colonia francesa).

Sin salirnos de nuestras fronteras, también tenemos la opción de traducir a alguno de los dialectos de España. Los más habituales son el gallego, el vasco y el catalán, aunque también están el mallorquín y el valenciano (que tienen mucho en común con el catalán). En cualquier caso, elegir uno u otro dependerá, insisto, en nuestro interés comercial. Esta opción es especialmente interesante si la empresa tiene ámbito de actuación en más de una zona lingüística:  si una empresa tiene delegación en Toledo y Galicia, la web puede estar en castellano y en gallego, o si tiene oficinas en Cataluña y Sevilla, además de castellano puede traducirse al catalán. Obviamente no se trata de una necesidad de comunicación ya que el castellano es la lengua oficial y es hablada y entendida por todos los españoles, pero si puede ser un gancho a la hora de captar clientes o fidelizarlos. Recordemos que el que te hablen en “tu lengua” es una forma muy buena de establecer relaciones efectivas.

¿Tercer idioma?

No tiene mucho sentido traducir una web a un tercer idioma, salvo que seamos una multinacional, tengamos intereses comerciales en más de una nación o tengamos delegaciones en varios territorios lingüísticos de nuestro propio país.

No olvidemos que las webs deben ser sencillas de consultar y navegar. Generar texto en más de dos idiomas aumenta la complejidad de nuestra web (multiplicando los posibles errores de programación y pudiendo restarse claridad informativa). Si, aún así, consideramos que hemos de traducir a un tercer idioma, igualmente lo haremos porque ese idioma apoye nuestro objetivo y/o tengamos un volumen importante de clientes potenciales que lo hablen.

Corrección

Ya comentaba al principio del post que traducir a más de un idioma supone una inversión importante. Para empezar,  implica una inversión en tiempo sobre todo si se trata de un blog o una web con muchas actualización de contenido, ya que tendremos que estar escribiendo continuamente en más de un idioma.

Igual que hablar a nuestro cliente en su lengua es una forma estupenda de “engancharle”, escribirlo de forma incorrecta (respecto a expresión, gramática o sintáxis) da una imagen pobre y poco profesional de nosotros. Si nos ocupamos nosotros mismos de la traducción, hemos de estar muy seguros de nuestra capacidad. Si no tenemos un manejo fluido y global de “esa” lengua, es mejor delegar en un intérprete.

Por favor, aquí quiero hacer hincapié en los riesgos de traducir usando las herramientas de google o cualquier otro traductor informático. Estas herramientas están muy bien para traducir cosas puntuales o aclarar dudas, pero no para hacer traducciones completas. Aunque hay aplicaciones muy buenas, generalmente hacen más una labor de traducción que de interpretación por lo que nos es extraño que hagan “traducciones literales” que son difícilmente entendibles para los nativos.

Si contamos con la colaboración de un traductor-interprete, tendremos que tener en cuenta sus honorarios, regulados por las asociaciones profesionales. En este caso, además de tiempo, estamos hablando de una inversión económica y no se trata, precisamente, de un servicio barato, por su complejidad y especialización. Aquí también tengo que advertir respecto a contratar a un traductor no profesional: elegir a una persona para que traduzca nuestros textos solo porque “tal idioma” sea su lengua madre puede ser altamente arriesgado ¿Contrataríais para traducir al castellano a Belén Esteban o Paquirrín? ¡Pues eso mismo!Hablar un idioma no nos convierte en buenos traductores ni, mucho menos, en buenos redactores: en comunicación, el fondo y la forma son igual de importante.

Estructura

Es necesario que nuestra web sea sencilla de navegar y consultar. Si nuestras visitas se pierden cuando entran, con toda seguridad abandonarán el sitio rápidamente y no volverán a visitarnos. Podéis revisar mis consejos para desarrollar una web sencilla y útil en mi leer mi post sobre la usabilidad web pinchando aquí. Teniendo ello en cuenta, hemos de definir cómo vamos a hacer visible la información en otro(s) idioma(s).

Hay webs que tienen en la cabecera, u otro lugar, unas banderitas representando a los idiomas: generalmente, se usa la bandera de Inglaterra para el inglés, la de Francia para el francés, la Española para el castellano, etc. Con ello somos redirigidos a la web en ese otro idioma y, pinchemos donde pinchemos, todas las páginas por las que naveguemos estarán en esa lengua  (salvo que hagamos click en una banderita distinta).

Hay veces que directamente lo que se hace es que se desarrollan webs distintas para distintos idiomas, con un .com para la información en inglés, .fr si están en francés, .it si está en italiano o .es para la que está en castellano. Obviamente hay que valorar los pros y contras respecto a inversión, dominios, SEO,… vamos, un tema muy complejo para tratar aquí.

Otras veces se navega siempre en el idioma principal y se puede dar a traducir puntualmente el texto que en ese momento estemos viendo. Si pinchamos en otra página de la web, u otro artículo del blog, vuelve siempre al idioma principal. Yo la veo menos útil pero, como otras veces, habría que estudiar cada caso.

Hay veces que los textos están escritos directamente en dos o más idiomas a la vez, uno debajo (o al lado) del otro e incluso se puede diferencia cada opción con colores o formatos distintos de texto. Esta opción es útil cuando se tratan de textos cortos y siempre teniendo muy encuenta el aspecto de la web para que esta no resulte farragosa y canse incluso antes de empezar a leer. No querremos asustar a nuestra audiencia, ¿no?

Fin. The End. Das Ende. 😉

Esther Morillas

Colaboradora de Pymecom

Podéis seguirme en Facebook y Twitter

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