¿Bueno, bonito y barato?

A ver… que yo se que la publicidad es muy importante. Pero también es cierto que a veces nos confunde. Gracias a muchos anuncios nos creemos que es posible unir en el mismo punto lo “bueno (satisfación), bonito (calidad) y barato (precio)”… pero, lamentablemente, casi nunca es posible sin arriesgarnos a no recibir lo que esperabamos.

Es cierto que encontrar equilibrio entre calidad y precio es fundamental para prosperar en los negocios pero la crisis a desatado una batalla feroz por conseguir el precio más barato, aun a costa de la calidad y la efectividad. Cuando se comparan presupuestos solo suele hacerse mirando los datos que acompañan al símbolo “€”… y nos olvidamos de lo más importante: lograr la satisfacción del servicio.

Por ello, muchas empresas, llevadas por la necesidad de vender, han abaratado sus productos / servicios hasta caer en la baja temeraria. ¿Qué es eso? Pues es el temido recorte en calidades. A ver… si todo el mundo vende el producto A a X€ ¿puede alguien venderlo a la mitad? Sí, pero recortando en calidad o en servicio. En igualdad de condiciones, nunca sería posible.

No es que lograr un buena compra sea imposible pero si es cierto que, como clientes, exigimos muchas veces “lo imposible” y ellos obliga a muchas empresas a caer en la picaresca de vender “gato por liebre”…. y la culpa, no pocas veces, es de los clientes.

Queremos comprar a “dos duros”  pero luego nos quejamos si no obtenemos la calidad deseada (aunque esta sea una kimera). Yo he visto a gente quejarse en el burguer porque las patatas estaban aceitosas o en el primark porque los botones estan cosidos con “un hilo”…. vamos a ver, precio muy económico implica ciertos recortes que, seguramente, en un restaurante con 1 estrella Michelín o una boutique de alta costura, no existirían.

Obviamente se puede encontrar un punto intermedio entre lo “bonito, bueno y barato” o, lo que es lo mismo, la calidad, la satisfacción y el precio… pero hemos de ser realistas.

El otro día en LinkedIn compartían la siguiente infografía creo que puede ser muy clarificadora respecto a lo que quiero explicar ¿Qué os parece?

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Por favor, tengamoslo en cuenta la próxima vez que compremos (o vendamos algo). Los clientes estamos obligados a recibir un servicio realista y sin engaño y los proveedores de servicios / producto a vender defendiendo un precio justo que no “explote” los precios del mercado. Lo contario, a la larga, no beneficia a nadie.

Hasta pronto!

Esther Morillas

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Cuando una puerta se cierra, se abre una ventana ;)

Jo, perdonad… la semana pasada no hubo post. Llevo unas semanas un poco complicadas. Estoy comenzando una nueva etapa de mi vida; o así lo veo yo!

Durante mucho tiempo he colaborado activamente, como socia fundadora (entre otros) de pymecom, pero el proyecto no ha podido seguir por desgracia. Saber cuándo retirarse siempre es una victoria y aunque es duro dar por finalizado un sueño, esto no puede ser un cadena que nos ancle e impida avanzar.

Lo bueno de los sueños es que puede haber muchos o uno solo con muchas formas ¡Que un fracaso no nos detenga jamás!

La derrota siempre es dura. Me ha costado alguna lagrima (de pena y de rabia) pero eso es sano. Las “telarañas” que decía Bebe, mejor fuera que dentro: dentro se pudren y nos amargan. Pero tiene su lado positivo: de los fracasos se aprende a no volver a cometer los mismo errores la próxima vez.

Atrevete

Lo bueno de esta historia es que cuando se cierra una puerta, se abre siempre una ventana: solo hay que encontrar un nuevo camino que andar. En resumen, toca emocionarse por otro proyecto, distinto o parecido… por suerte, yo tengo una mente inquieta y continuamente estoy ideando proyecto de los que enamorarme. Es verdad que casi siempre son amores efímeros, pero lo importante es no perder el hábito. Los hábitos perdidos son difíciles (no imposible) de recuperar: el hábito a estudiar, el hábito a madrugar, el hábito a esforzarse,… incluso el hábito a emprender. Un emprendedor jamás de los “jamases” puede permitirse el lujo de perder el hábito de emprender.

Por supuesto seguiré trabajando como diseñadora (o lo intentaré). La comunicación es mi pasión (la primera, pero no la única) y seguiré con ella… dando cursos, ponencias, haciendo “proyectos”… va a ser un poco como empezar casi de cero pero ¡¡¿¿Quién dijo miedo??!!

Además, no sé si os acordaréis que hace algunos meses os hablaba que había hecho un curso de pintacaras (podéis ver el post aquí) con la gran artista Esther Sagaró de Pintacaras FacePainting Madrid… bueno, pues resultó un descubrimiento interesante: dibujo, creatividad y niños, tres cosas que me encantan, ¡todo en uno!

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Poco a poco he ido haciendo trabajillos en cumpleaños y eventos (el último de ello, en colaboración con Pintacaras FacePainting Madrid para el evento “Disney Magic Run” ) y he encontrado no solo un nuevo proyecto que me emociona, sino una forma de ganar “dinero” -vil dinero… pero necesario para vivir ;)-. No era mi intención convertir una afición “doméstica” en un proyecto profesional… pero así ha sido. Por, ello he comenzado un nuevo blog que espero que tenga la misma acogida que este y, si tenéis niños, os recomiendo sigáis!!!

Pintacaras.wordpress.es no trata solo de pintacaras (aunque también, cómo no!) sino que hablaré de eventos infantiles (consejos, tutoriales, etc) y todo lo que tiene que ver con niños desde mi humilde experiencia como madre – una madre que ha leído mucho pero, más importante aún, experimenta en sus propias carnes las alegrías y lagrimas de tener hijos. “Estoy entusiasmada” que diría Flip de La Abeja Maya… ya os contaré qué tal me va, jeje. Queda taaaaaanto por hacer.

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En fin… ¿qué se le va a hacer ;)? Segundo post dedicado a mi catarsis personal… disculpadme ser un “pelín” cansina… pero compartidas, las “encrucijadas” son menos confusas. La próxima semana retomaremos la línea de “Comunicación para Dummies” con un tema que os interesará mucho-mucho-mucho.

Hasta la próxima semana!!

Esther Morillas

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Con la propiedad intelectual nos hemos topado

Perdonad que hoy llegue en martes, en vez de en lunes, pero la tecnología a veces se pone en contra de una y no hay manera. De todos modos, un martes es un buen día de empezar la semana, no?? Sobre todo si ello implica que el fin de semana ha sido de tres días (adiós al “maldito lunes”, jejejejeje).

Hoy quería hablaros de los derechos de autor. Ya lo he hecho antes en algún post anterior pero hoy lo voy a hacer desde la perspectiva que me da haber tenido (o, mejor, estar teniendo) una mala experiencia. No sé si me servirá para canalizar algo de rabia interna… aunque eso espero. Es lo que tienen los blogs personales: los autores los usamos muchas veces de terapia psicológica. Ya lo siento (por vosotros) pero no os imagináis lo que las malas energías bloquean mi capacidad creativa e, incluso, mi gestión del tiempo. Así que, hoy, ¡para fueras demonios!

Y llego la denuncia…

El otro día se puso en contacto conmigo un bufete de abogados para comunicarme un denuncia y correspondiente multa por haber usado una imagen, propiedad de un famoso banco de imágenes, sin permiso. Tengo que decir que reclamaban casi 600€ que es bastante menos de lo que suelen pedir. Me quedé de “cartón piedra” pues yo tengo mucho cuidado de que todas las imágenes que uso sean de bancos de imágenes de confianza. No obstante,  algunas veces, para imágenes genéricas donde no hace falta que sean especialmente buenas (fotográficamente hablando), me las descargo de bancos de imágenes gratuitas. En este caso concreto, se trataba de la imagen de unos monedas que había usado en un proyecto-borrador que estaba en la red…. y que me había descargado gratuitamente. Un ejemplo de que la Ley de Murphy se cumple casi siempre.

La diferencia entre un banco de imágenes de pago y otro gratuito, a efecto de cumplir la ley de propiedad intelectual (LPI), no es ninguna pero ¿cuál es el problema? Pues que cuando se adquiere un archivo en un banco de imágenes de pago, siempre queda un rastro administrativo (para justificar la descarga legal) pero en el caso de los bancos de imágenes gratuito no queda ninguna (pues es tan fácil como dar a descargar y punto, sin tener que “logearte” ni siquiera muchas veces). En mi caso, tengo que confesar que he pecado de imprudente (o ingenua) y en los pocos casos en los que he obtenido imágenes gratuitas no me he dejado un registro del banco en cuestión ni la fecha de la descarga. En resumen, que en este caso, sería muy complicado el justificar ante la justicia que yo no he “robado” esa imagen.

¡Mamá ¿qué hago?!

¿Qué hay que hacer si alguna vez os veis en el caso en el que me he visto yo? Está claro que lo primero es defender vuestra verdad (si es que lo habéis hecho bien… porque en caso contrario, lo tendréis muy complicado) y que no os “cortéis las venas” sin más. La mayoría de las veces, estos bufetes se dedican a comunicar la supuesta infracción y “achuchar” para lograr el cobro sin llegar a juicio. Los hay más profesionales y los hay que son verdaderos mafiosos (por lo que he oído), llegando a pasar de ser muy insistente a acosadores. Como su intención es cobrar, a la más mínima colaboración que ofreces, ellos te dan un descuento “jugoso” (de hasta el 50%) para ver si así accedes al pago.

La recomendación profesional que me han hecho, tras consultar con un abogado, es que justifique formalmente mi buena actuación, como muestra de transparencia y buena fe, pero que no entre en más “debates” o “confrontaciones” via mail o teléfono; cualquier otras comunicación entre las partes, debe ser por un canal legal para evitar llegar a negociaciones baldías ni situaciones de acoso. Por lo que me he informado, la inmensa mayoría de las veces las reclamaciones quedan en nada (salvo el disgusto y el tiempo empleado en justificarte y maldecir) y no llegan al ámbito judicial.

Si alguna vez os véis en las mismas que yo, mi consejo es que os dejeis asesorar por alguien que entienda del tema, como puede ser un abogado especializado en el Ley de Propiedad Intelectual.

El marrón no es pequeño. Pero encima, a mi, que soy una persona que cumplo con la ley e-s-c-r-u-p-u-l-o-s-a-m-e-n-t-e para dormir muy tranquila, este tema me tiene “descolocada”. Ya os contaré en que queda todo esto… porque espero que todo acabe en “final feliz”.

Al Cesar lo que es del Cesar

Y una vez ejecutada mi catarsis personal, a lo que íbamos. Hoy quería hablaros de la ley de propiedad intelectual (LPI) que seguramente sea lo que a vosotros os interesa ;).

Para empezar, quien esté muy interesado en conocer “al dedillo” la ley, puede descargársela pinchando aquí o puede visitar la web del Ministerio de Cultura, donde encontrará información ampliada de la misma.

Salvo que seamos abogados, no hace fala que nos la estudiemos pero si es importante conocerla para no infrigirla, voluntaria o involuntariamente.

Lo más importante es que sepáis que la mayoría de imágenes que andan por internet tienen derechos de autor y que su propiedad intelectual siempre pertenece a alguien (ya sea el propietario o el fotógrafo); si además aparecen personas, dicha imagen puede verse afectadas por la ley de protección de datos personales (pues nuestra imagen, también es información personal de nuestra propiedad). Ojo no nos lo tomemos en balde.

Muchas veces las imágenes que pertenecen a una banco de imágenes, cuando las encontramos a través de los buscadores de Internet, aparecen con una marca de agua con el nombre del propietario. No obstante, que no lleve dicha marca no implica que no exista dicha propiedad ya que el buscador puede sacarla de otra web (de alguien que la ha comprado y por lo tanto no lleva la marca) que, dicho sea de paso, tampoco nos ha dado permiso para usarla. En resumen, ¡¡mucho ojo a sacar imágenes a través del google, yahoo o el buscador que sea!!

Los bancos de imágenes: un saco (casi) sin fondo.

Por todo ello, cuando necesitamos obtener una imagen ya sea para publicidad, para un documento de empresa (aunque sea interno… pero muy especialmente si es externo), para una web o el medio que sea, debemos adquirirla a través de un banco de imagenes.

Los bancos de imágenes son empresas que venden imágenes que bien son de su propiedad o tienen permiso de venta. En general, lo que se contrata es un bono para descargar imágenes (u otro tipo de archivo) por una cantidad determinada de créditos (cada imagen valdrá una cantidad u otra de créditos, según su calidad o si son los archivos editables) o otras condiciones (hay bonos para descargar un nº de imágenes determinado en un tiempo determinado o una cantidad ilimitada en un tiempo limitado, etc).

Casi todas tienen la opción de descargar el borrador de una imagen sin pagar nada para hacer pruebas y bocetos a nivel particular; en este caso las imágenes son de baja resolución (poca calidad) y llevan una marca de agua con el nombre del banco. Las condiciones para dichos borradores depende del banco: en algún caso es por un tiempo limitado.

La contratación y gestión de todos estos bancos es on-line aunque siempre cuentan con un servicio de soporte telefónico para resolver dudas o conflictos. Son webs con un buscador de fotografías en base a una etiquetas o palabras claves por lo que es muy fácil encontrar una imagen adecuada a nuestra necesidad.

Hay muchos bancos… pero mis favoritos son:

es.123rf.com

www.shutterstock.com/es‎

es.fotolia.com

www.istockphoto.com

Además, como he comentado, están los bancos de imágenes gratuitos. Estas empresas venden imágenes sin coste alguno para el usuario. Suelen ser más genéricas, a veces las imágenes son menos profesionales (aunque las hay muy buenas) y sus motores de búsqueda son mucho más limitados. En cualquier caso pueden resultar muy interesantes. ¡Eso sí! Como habréis comprobado con mi “mala experiencia”, es importante que os guardéis un registro de qué imágenes os descargáis de qué bancos y las fechas por si alguien os pide “cuentas” al respecto…

Algunos de los que más me gustan son:

https://pixabay.com/es/

http://www.morguefile.com/

http://openphoto.net/

http://www.stockvault.net/

Hasta pronto!!!

Esther Morillas

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